Veteranos de Vietnam votarán por primera vez tras haber estado al borde de ser deportados

Una batalla ganada, la lucha continúa

COLORADO SPRINGS, Colo. - Los veteranos de Vietnam Valente y Manuel Valenzuela acudirán a las urnas como ciudadanos americanos en estas elecciones después de vivir durante cuatro años la pesadilla de una posible deportación.

Manuel Valenzuela mostró con orgullo a Azteca Colorado la boleta electoral que le permitirá realizar por primera vez lo que es suyo por derecho y por ley, el ejercicio de su derecho al voto.

“Durante años me han estado diciendo que no soy nada y que me pueden echar de este país, y por fin alguien, el estado de Colorado, por fin me ven como ciudadano americano,” explicó. “Ha sido una lucha incesante.”

Los hermanos Valenzuela son veteranos de la guerra de Vietnam. Los dos nacieron en México y llegaron a este país cuando eran niños.

“Nosotros nunca pensamos que teníamos que arreglar papeles porque nuestra madre nació aquí en los Estados,” explicó Manuel Valenzuela.

Valente Valenzuela tiene cuatro años más que su hermano Manuel y recuerda bien sus primeros años de vida en México así como su llegada a los Estados Unidos.

“Un día mi madre nos dijo que íbamos a regresar a los Estados Unidos, a Nuevo México, de dónde era ella,” explicó. “Entramos a este país legalmente por El Paso, Texas, en el año 1955.”

También tiene muy presente los meses que pasó en Vietnam, dónde fue testigo de atrocidades que todavía hoy, en ocasiones, le quitan el sueño. Por su valentía en combate fue honrado con la estrella de bronce del heroísmo.

Valente y Manuel Valenzuela arriesgaron sus vidas por su país, un país del que cuarenta años después intentaron deportarlos.

Fue al recibir la notificación sobre una inminente deportación cuando descubrieron que existían muchos otros casos de veteranos en su misma situación y otros que ya habían sido deportados. Desde entonces dedican todo su tiempo a la lucha para conseguir que se ponga fin a las deportaciones de veteranos y para que los que ya fueron deportados regresen a su casa con sus familias.

“Gracias a facebook nos hemos podido poner en contacto con hermanos veteranos que están deportados en otros países,” explicó Manuel.

Al otro lado de la frontera, Héctor Barajas, fundador de una casa de apoyo para veteranos deportados, está en contacto constante con los hermanos Valenzuela. En la casa ubicada en Rosarito, Baja California, los veteranos desterrados conviven, se ayudan y se dan apoyo moral ante las adversidades a las que se enfrentan diariamente.

Según Barajas, los veteranos deportados se encuentran en una situación muy desfavorable.

“Cuando te deportan todo se vuelve muy difícil. Pierdes las conexiones con los Estados Unidos. Por eso es importante lo que hacen los hermanos Valenzuela,” explicó.

Valente Valenzuela no comprende cómo el gobierno mexicano no hace nada al respecto. Según Valenzuela, los veteranos tienen experiencia con explosivos y conocen técnicas de combate y eso puede ser muy peligroso en determinadas condiciones. Los “desterrados” se encuentran solos, sin identificación, sin dinero, lejos de sus familias, y en la mayoría de las ocasiones con cuadros de síndrome de estrés post-traumático.

“El gobierno americano los entrena para la guerra y los expulsa a otro país donde se enfrentan a situaciones límite.” explicó Valente. “La mayoría de los veteranos regresamos de Vietnam con algo. Yo todavía me despierto algunas noches porque veo las caras de los enemigos.”

Según el Departamento de Asuntos de los Veteranos de los Estados Unidos, el síndrome de estrés post-traumático, PTSD por sus siglas en inglés, es un trastorno mental que ocurre cuando un individuo se ve envuelto en una experiencia traumática. Este trastorno afecta a un gran número de militares que regresan de la guerra y encuentran dificultades para reintegrarse a la sociedad. Los tratamientos para el PTSD incluyen terapia y medicación.

Según los hermanos Valenzuela, hay más de 3,000 veteranos de guerra que han sido deportados a otros países, la mayoría a México. Cuando un veterano es deportado de por vida, la única forma que tiene de regresar a los Estados Unidos es después de fallecido. Este es el caso de Manuel de Jesús Castano, que fue deportado a México y falleció a los once meses. Castano fue enterrado con honores militares en el cementerio nacional  de Fort Bliss el pasado 12 de octubre.

“No podemos permitir que algo así vuelva a suceder,” comentó Manuel. “La gente tiene que saber lo que está pasando.”

Para Valente y Manuel Valenzuela, la pesadilla de la deportación ha terminado pero la lucha continua.

“No dejamos a ningún hermano atrás,” repitió Manuel varias veces. ¨No pararemos hasta que cesen las deportaciones de veteranos y todos los que han sido deportados regresen con sus familias.”

Según los hermanos Valenzuela, no sólo los que se van sufren, también los que se quedan.

Milo Valenzuela, hijo de Manuel, explicó cómo la noticia de que podían deportar a su padre había afectado a cada miembro de la familia. Para los Valenzuela, la angustia vivida durante cuatro años ha llegado a su fin, para otras familias el calvario continúa.

“Lo peor es que cuando deportan a alguien, sus hijos se quedan aquí, y si no tienen a nadie más, los mandan a casas de acogida,” explicó. “Eso no está bien. No se puede separar así a los padres de sus hijos.”

Valerie Valenzuela, la hija menor de Valente, de 16 años de edad, contó a Azteca Colorado cómo encajaron la noticia de la posible deportación de su padre.

“Al principio fue como un sentimiento de miedo, más que sentirme enojada, tuve miedo,” explicó. “Al principio hablábamos del tema entre los hermanos, pero después fue algo que preferí guardarme para mí.”

Esperanza Valenzuela, nieta de Manuel Valenzuela, de doce años de edad, no pudo contener las lágrimas al recordar el momento en que supo que podría no volver a ver su abuelo.

“Me enojé. Cómo te sentirías tú si te enteraras de que tu abuelo iba a ser deportado? exclamó. “No quiero que se vaya, lo quiero muchísimo. Quiero que este cerca de mí el resto de mi vida.”

Isaac Valenzuela, el hermano menor de Esperanza y nieto de Manuel era muy pequeño cuando empezó la pesadilla pero recuerda haberse sentido también enojado.

Las separaciones forzadas tienen como resultado familias destrozadas. Los hermanos Valenzuela han vivido una pesadilla durante más de cuatro años que afortunadamente ha llegado a su fin. Pero para ellos se trata sólo de una batalla ganada, porque la guerra continúa.

“Nosotros somos los que luchamos por las libertades de todos los americanos poniendo nuestra vida en riesgo y merecemos que nos escuchen,” reiteró Manuel. “No pararemos hasta que se haga justicia y traigamos de vuelta a todos los veteranos deportados.”

 

Puede seguir a los hermanos Valenzuela en su página de facebook: http://www.facebook.com/brothers.valenzuela

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