Aproximadamente la mitad de los portadores de hepatitis C no saben que tienen el virus

En el mundo hay más de 200 millones de portadores del virus de la hepatitis C, y de ellos 20 por ciento tienen cirrosis, es decir que existen 40 millones de pacientes cirróticos que en algún momento de su vida requerirán un transplante de hígado, indicaron especialistas.

En el evento "Guías prácticas de diagnóstico y tratamiento de la hepatitis C, actualización 2013", doctores de América Latina, expresaron que este padecimiento debe ser considerado como una prioridad de salud. En entrevista el especialista argentino, Fernando Bessone, mencionó que aproximadamente la mitad de los portadores de hepatitis C no saben que tienen el virus, pues se trata de un mal silencioso que por lo regular se diagnostica tarde.

Manifestó que para cambiar esa realidad la recomendación es que todos aquellos que recibieron una transfusión sanguínea antes de 1992 y quienes acudieron al odontólogo antes de ese año, se realicen una prueba para detectar el virus.

"Toda persona que fue transfundida o recibió productos de la sangre antes de 1992 tiene la obligación de hacerse una determinación de virus hepatitis C, así como la gente que está en riesgo por usar drogas inyectables, promiscuidad, hacerse tatuajes en lugares sin control sanitario", agregó.

Fernando Bessone, quien hizo su presentación con el tema de pruebas de laboratorio y monitoreo de los pacientes con infección crónica por virus de la hepatitis C, confió en que en los próximos tres años las terapias con medicamentos sean más nobles.

Detalló que actualmente los medicamentos tienen una sustancia denominada interferon, la cual provoca una baja de plaquetas y si de por sí los pacientes tienen anemia por la enfermedad, la terapia resulta inviable en etapas avanzadas.

"Creo que en tres años la hepatitis C se va a curar en tres meses y no en tres años con drogas más nobles libres de interferon", subrayó.

Por su parte el mexicano y expresidente de la Asociación Latinoamericana para el Estudio del Hígado, Misael Uribe, comentó que 100 por ciento de los pacientes presentan algún síntoma secundario al tratamiento como son: anemia, prúrito, náuseas, vómito y diarrea, entre otros.

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